Acabamos de pasar los carnavales. El carnaval es un juego festivo en el que la gente se libera y su personalidad se convierte en máscara. No deja de tener gracia el hecho de que en su origen griego “persona” significa literalmente “máscara”, quizá porque en la vida cotidiana disimulemos nuestra auténtica personalidad.
Hay quien dice que el carnaval es no sólo saludable sino necesario para el equilibrio psíquico, pero que se convierte en un problema patológico cuando pasa a ser una práctica habitual. Esta es una de las patologías del PSOE: que está en un continuo carnaval y no se quita la careta ni para dormir. Su histrionismo carnavalesco hay que reconocer que le ha venido dando buenos resultados, a pesar de que lo que hace tras la máscara es engañar al personal dando como verdades las mentiras más burdas.
Nos cabe al Partido Popular la desagradable tarea de ir desenmascarando tanto engaño. Por limitarme ahora a algunas de las múltiples cuestiones en las que el PSOE viene actuando sistemáticamente con la cara tapada, es decir, con careta, para engañar día tras día al electorado castellanomanchego (para las comparsas socialistas el pueblo castellanomanchego es un mero electorado al que encandilar), me atrevo a plantear una serie de preguntas que, como puede comprenderse, para el buen entendedor, llevan implícitas las respuestas.
Dirán, como es costumbre, que crispamos la situación cuando, en realidad, lo único que hacemos es desenmascarar, a veces heroicamente, las verdades que sistemáticamente oculta o desfigura el PSOE. ¿Es eso crispar?
Vayamos a los hechos, es decir, a las preguntas.
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir hoy me subo el sueldo un 75 % y luego, cuando se ve acorralado por la opinión pública, decir que, como no le hace falta el dinero, se lo va a donar a una organización benéfica?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que el trasvase del Tajo alto finalizará el año 2015 cuando se está proyectando hacer otro desde el Tajo medio al Levante?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que reduciendo a la mitad la superficie cultivada en regadío en el Alto Guadiana no se va a provocar ninguna crisis económica en la zona?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que la economía de Castilla-La Mancha va viento en popa, cuando todos sabemos los apuros que están pasando muchas familias para llegar a fin de mes?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que la pérdida de empleo es coyuntural y que no hay que tomar medidas para afrontar el futuro, cuando durante el mes de enero tenemos 6.200 nuevas personas desempleadas en Castilla-La Mancha?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que la reforma del Reglamento Electoral tiene que ser aprobado por los dos terceras partes de la Cámara y, viendo que no le conviene, agiliza los trámites para aprobarlo por mayoría simple?
¿Quién, que no crea estar escondido tras una careta, puede decir que el Defensor del Pueblo puede ser un socialista, alcalde de Cuenca durante tres legislaturas, cuando la Ley obliga a que sólo puede desempeñar un cargo de tanta responsabilidad una persona con independencia política?
¿Están o no están en perpetuo carnaval?
Está claro, más claro que el agua, que si el PSOE se hubiera presentado a un concurso de comparsas, se habría llevado, sin lugar a dudas, el primer premio. Son auténticos artistas.
viernes, 15 de febrero de 2008
martes, 12 de febrero de 2008
Lo que nos faltaba
Despedimos el 2007 con la aprobación de la OCM de la vid y el vino y lo que nos faltaba era empezar el año con la aprobación del Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG).
El signo más claro de que la negociación de la OCM no ha salido bien es ver cómo brindaban nuestros negociadores.
El signo evidente de lo desfavorable que va a ser el PEAG es ver lo eufórico que está Barreda.
Lo de la OCM debe haber sido a consecuencia de que la ministra Espinosa no ha salido de su despacho para ver la realidad del viñedo y, sin conocer nuestra viticultura, es muy difícil defender los intereses españoles.
Lo del PEAG debe haber sido la moneda con la que Barreda apoya a Zapatero para que mantenga contentos a sus socios separatistas.
Nadie puede entender que Barreda aplauda ni la OCM ni el PEAG. Con la OCM lo que se ha conseguido es una mala prórroga de lo que había, ya que la problemática del sector no se soluciona y no es nada halagüeño lo que puede a pasar en poco tiempo con el viñedo más extenso del mundo. Con el PEAG lo que se pretende es dejar de regar más de la mitad de la superficie de regadío del Alto Guadiana y volver a la agricultura que se practicaba hace más de 50 años.
Es evidente que Barreda, de viña y vino, sabe poco, porque si supiera, no habría permitido llegar a ese acuerdo, o al menos, hubiese peleado de otra manera, si es que ha peleado. También es evidente que Barreda tampoco sabe la importancia que tiene el agua en la agricultura del Alto Guadiana. Si lo supiese jamás habría permitido que se aprobase el PEAG.
Aceptar que Barreda celebre la nueva OCM y el PEAG es peliagudo, como difícil es entender que Barreda y sus altos cargos, con los vientos que soplan en nuestra economía, se hayan subido el sueldo de forma tan chapucera.
Que Barreda haya incrementado su salario en más de cincuenta mil euros anuales es una grosería, pero que apoye la OCM y el PEAG es una insensatez.
Para conocer la realidad, debería Barreda salir al campo y conectar con nuestros agricultores. Se daría cuenta de que los viticultores ven su futuro con incertidumbre y aprendería que, en el Alto Guadiana, no se puede dejar de regar más de la mitad de la superficie que se está regando, porque la actividad agraria es el motor económico de la zona y la agricultura de secano tiene graves problemas de rentabilidad.
Quiere negar la evidencia y hacernos creer que los agricultores aceptan sin fisuras la OCM y el PEAG. Entre los viajes que debería hacer convendría que pasase por Socuéllamos. Allí los agricultores llevan encerrados más de dos meses, porque el PEAG ni resuelve la enorme problemática de las extracciones irregulares, ni permite el intercambio de derechos entre particulares, ni contempla el aporte externo de agua para la recarga de los acuíferos y para usos medioambientales, mientras que potencia la agricultura de secano y pretende que los derechos de riego (vigentes hasta 2035) se conviertan en concesiones administrativas, aumentando así su intervencionismo.
Con sus panfletos de propaganda dirá Barreda, como ya es costumbre, que lamenta la alarma y los temores del PP. Está claro que su política agrícola hace aguas y tiene que usar esos pasquines para tapar las grietas. Ojalá que las aguas que hace su política sirvieran para regar. El problema estaría resuelto.
El signo más claro de que la negociación de la OCM no ha salido bien es ver cómo brindaban nuestros negociadores.
El signo evidente de lo desfavorable que va a ser el PEAG es ver lo eufórico que está Barreda.
Lo de la OCM debe haber sido a consecuencia de que la ministra Espinosa no ha salido de su despacho para ver la realidad del viñedo y, sin conocer nuestra viticultura, es muy difícil defender los intereses españoles.
Lo del PEAG debe haber sido la moneda con la que Barreda apoya a Zapatero para que mantenga contentos a sus socios separatistas.
Nadie puede entender que Barreda aplauda ni la OCM ni el PEAG. Con la OCM lo que se ha conseguido es una mala prórroga de lo que había, ya que la problemática del sector no se soluciona y no es nada halagüeño lo que puede a pasar en poco tiempo con el viñedo más extenso del mundo. Con el PEAG lo que se pretende es dejar de regar más de la mitad de la superficie de regadío del Alto Guadiana y volver a la agricultura que se practicaba hace más de 50 años.
Es evidente que Barreda, de viña y vino, sabe poco, porque si supiera, no habría permitido llegar a ese acuerdo, o al menos, hubiese peleado de otra manera, si es que ha peleado. También es evidente que Barreda tampoco sabe la importancia que tiene el agua en la agricultura del Alto Guadiana. Si lo supiese jamás habría permitido que se aprobase el PEAG.
Aceptar que Barreda celebre la nueva OCM y el PEAG es peliagudo, como difícil es entender que Barreda y sus altos cargos, con los vientos que soplan en nuestra economía, se hayan subido el sueldo de forma tan chapucera.
Que Barreda haya incrementado su salario en más de cincuenta mil euros anuales es una grosería, pero que apoye la OCM y el PEAG es una insensatez.
Para conocer la realidad, debería Barreda salir al campo y conectar con nuestros agricultores. Se daría cuenta de que los viticultores ven su futuro con incertidumbre y aprendería que, en el Alto Guadiana, no se puede dejar de regar más de la mitad de la superficie que se está regando, porque la actividad agraria es el motor económico de la zona y la agricultura de secano tiene graves problemas de rentabilidad.
Quiere negar la evidencia y hacernos creer que los agricultores aceptan sin fisuras la OCM y el PEAG. Entre los viajes que debería hacer convendría que pasase por Socuéllamos. Allí los agricultores llevan encerrados más de dos meses, porque el PEAG ni resuelve la enorme problemática de las extracciones irregulares, ni permite el intercambio de derechos entre particulares, ni contempla el aporte externo de agua para la recarga de los acuíferos y para usos medioambientales, mientras que potencia la agricultura de secano y pretende que los derechos de riego (vigentes hasta 2035) se conviertan en concesiones administrativas, aumentando así su intervencionismo.
Con sus panfletos de propaganda dirá Barreda, como ya es costumbre, que lamenta la alarma y los temores del PP. Está claro que su política agrícola hace aguas y tiene que usar esos pasquines para tapar las grietas. Ojalá que las aguas que hace su política sirvieran para regar. El problema estaría resuelto.
viernes, 8 de febrero de 2008
La oposición de la oposición
En el tiempo que llevo en las Cortes Regionales tratando a los diputados del PSOE ya tendría que haberme dado cuenta de su estrategia. Es la estrategia de no callarse ni debajo del agua, aunque se les eche encima, una y otra vez, el diluvio universal. Es la estrategia de negar, si es con mentiras mejor, cualquier evidencia y, es la estrategia de hacer responsable de su desgobierno al PP, venga o no venga a cuento.
Me sorprende en el PSOE la capacidad de aglutinar a su gente con una fidelidad a prueba de bombas, aunque no sé si lo hacen por uniformidad de conciencias, por servilismo o porque sigue perviviendo aquella amenaza de exclusión del disidente, que quedó perfectamente reflejada en la famosa frase: “el que se mueva no sale en la foto”.
De una u otra manera sus actuaciones dejan al descubierto su decisión de no permitirnos ni hablar sin que, por principio, se nos contradiga tantas veces cuantas abramos la boca. Así hasta el aburrimiento.
Pues bien, yo les digo que no van a conseguir aburrirnos y que, por más que manipulen, seguiremos exponiendo una y otra vez nuestra postura con la misma terquedad con que ellos intentan ahogar nuestra voz.
Una prueba de esto que vengo diciendo es nuestra postura ante la política hidráulica. Ellos saben muy bien que todo se hubiera arreglado de haberse puesto en marcha el Plan Hidrológico Nacional, pero que, como fue idea nuestra, se negaron a aplicarlo tan pronto como controlaron el poder central. A partir de ahí, todo ha sido un disparate y, en vez de reconocer su torpeza, se empeñan, una y otra vez, en hacernos compartir responsabilidad en soluciones descabelladas, cuando disponen de total capacidad de decisión tanto en Toledo como en Madrid, sin que necesiten para nada nuestro apoyo que, quiero que quede muy claro, sólo lo necesitan para no quedar en ridículo ante los castellano manchegos.
Nosotros podríamos quitarnos de encima el mochuelo con un despectivo “¡allá ellos!”, y si no lo hacemos es por sentido de responsabilidad y, con la misma tenacidad que ellos, seguiremos levantando nuestra voz y denunciando su desgobierno, aunque no sea más que por respeto a los que con sus votos nos han puesto en la oposición. Ni que decir tiene que esta situación durará poco porque los castellano-manchegos se están dando cuenta en qué manos tan torpes están sus intereses. Lo cual, cada día que pasa es más evidente.
Lo voy a decir una vez más. El PSOE no necesita para nada nuestro apoyo, ni aquí ni en Madrid. Lo demás es practicar su típica política engañosa tratando de hacernos responsables de un asunto del que los únicos responsables son ellos. ¡Qué manía tienen en sacar a relucir a Mª Dolores Cospedal, a tiempo y a destiempo, cuando a quien tienen que dirigirse es al Sr. Barreda y al Sr. Zapatero!
Que no mareen más la perdiz. Que deje ya el Sr. Barreda de mandarnos a sus voceros para que, pisándonos los talones, vayan tras de nosotros, obligándoles un día y otro a negar nuestras intervenciones y obligándoles a convertirse en oposición de la oposición.
Parece que con nuestras intervenciones somos nosotros los que les hacemos su agenda de actuaciones. ¿No dicen ustedes que tienen el poder? Pues que lo ejerzan con hechos y no intentando asfixiar nuestra voz con una obcecación fruto de su ignorancia y de sus mentiras, que les lleva a un marcaje cansino que –se lo repito y se lo repetiré cuantas veces hagan falta-, ni nos amedrenta ni nos va a quitar de en medio.
Denle todas las vueltas que quieran al Estatuto, cuya aprobación no han podido gestionar peor, pero les insisto que con quien tienen que ponerse de acuerdo no es con nosotros, sino con sus colegas de la calle Ferraz, y no nos metan ustedes en medio de sus refriegas y disensiones internas. El pueblo castellano manchego sabe que al Sr. Barreda en Ferraz le respetan tanto como nada.
Señores del Gobierno regional: ejerzan el poder con responsabilidad, y no nos pidan un apoyo que no podemos darles sin traicionar los intereses de Castilla-La Mancha.
En el Partido Popular ni tratamos de incordiar, ni de enredar, ni de crispar. Lo que nos ocurre es que nos repugna la estrategia del PSOE.
Me sorprende en el PSOE la capacidad de aglutinar a su gente con una fidelidad a prueba de bombas, aunque no sé si lo hacen por uniformidad de conciencias, por servilismo o porque sigue perviviendo aquella amenaza de exclusión del disidente, que quedó perfectamente reflejada en la famosa frase: “el que se mueva no sale en la foto”.
De una u otra manera sus actuaciones dejan al descubierto su decisión de no permitirnos ni hablar sin que, por principio, se nos contradiga tantas veces cuantas abramos la boca. Así hasta el aburrimiento.
Pues bien, yo les digo que no van a conseguir aburrirnos y que, por más que manipulen, seguiremos exponiendo una y otra vez nuestra postura con la misma terquedad con que ellos intentan ahogar nuestra voz.
Una prueba de esto que vengo diciendo es nuestra postura ante la política hidráulica. Ellos saben muy bien que todo se hubiera arreglado de haberse puesto en marcha el Plan Hidrológico Nacional, pero que, como fue idea nuestra, se negaron a aplicarlo tan pronto como controlaron el poder central. A partir de ahí, todo ha sido un disparate y, en vez de reconocer su torpeza, se empeñan, una y otra vez, en hacernos compartir responsabilidad en soluciones descabelladas, cuando disponen de total capacidad de decisión tanto en Toledo como en Madrid, sin que necesiten para nada nuestro apoyo que, quiero que quede muy claro, sólo lo necesitan para no quedar en ridículo ante los castellano manchegos.
Nosotros podríamos quitarnos de encima el mochuelo con un despectivo “¡allá ellos!”, y si no lo hacemos es por sentido de responsabilidad y, con la misma tenacidad que ellos, seguiremos levantando nuestra voz y denunciando su desgobierno, aunque no sea más que por respeto a los que con sus votos nos han puesto en la oposición. Ni que decir tiene que esta situación durará poco porque los castellano-manchegos se están dando cuenta en qué manos tan torpes están sus intereses. Lo cual, cada día que pasa es más evidente.
Lo voy a decir una vez más. El PSOE no necesita para nada nuestro apoyo, ni aquí ni en Madrid. Lo demás es practicar su típica política engañosa tratando de hacernos responsables de un asunto del que los únicos responsables son ellos. ¡Qué manía tienen en sacar a relucir a Mª Dolores Cospedal, a tiempo y a destiempo, cuando a quien tienen que dirigirse es al Sr. Barreda y al Sr. Zapatero!
Que no mareen más la perdiz. Que deje ya el Sr. Barreda de mandarnos a sus voceros para que, pisándonos los talones, vayan tras de nosotros, obligándoles un día y otro a negar nuestras intervenciones y obligándoles a convertirse en oposición de la oposición.
Parece que con nuestras intervenciones somos nosotros los que les hacemos su agenda de actuaciones. ¿No dicen ustedes que tienen el poder? Pues que lo ejerzan con hechos y no intentando asfixiar nuestra voz con una obcecación fruto de su ignorancia y de sus mentiras, que les lleva a un marcaje cansino que –se lo repito y se lo repetiré cuantas veces hagan falta-, ni nos amedrenta ni nos va a quitar de en medio.
Denle todas las vueltas que quieran al Estatuto, cuya aprobación no han podido gestionar peor, pero les insisto que con quien tienen que ponerse de acuerdo no es con nosotros, sino con sus colegas de la calle Ferraz, y no nos metan ustedes en medio de sus refriegas y disensiones internas. El pueblo castellano manchego sabe que al Sr. Barreda en Ferraz le respetan tanto como nada.
Señores del Gobierno regional: ejerzan el poder con responsabilidad, y no nos pidan un apoyo que no podemos darles sin traicionar los intereses de Castilla-La Mancha.
En el Partido Popular ni tratamos de incordiar, ni de enredar, ni de crispar. Lo que nos ocurre es que nos repugna la estrategia del PSOE.
sábado, 26 de enero de 2008
El tapafugas
En mi artículo dedicado a la OCM del vino y al PEAG, publicado la semana pasada en este mismo diario, decía que la política agrícola del gobierno de Castilla-La Mancha hace aguas y tratan de usar pasquines para tapar las grietas.
La aparición del tapafugas no se ha hecho esperar. Las líneas que me ha dedicado el diputado socialista D. Antonio Salinas, las he leído con interés, y sin sorpresa. A pesar de que tiene un currículum plagado de cargos oficiales, probablemente, las actuaciones que más le definen son sus apariciones en las televisiones locales sobre temas de agricultura. Cuando los veía, al principio, me llevaba las manos a la cabeza y, cuando terminaban, me producía el mismo efecto que los programas de los Morancos.
Algún día haré algún comentario a sus brillantes intervenciones. Por el momento me voy a limitar a responder al “artículo” que me ha dedicado.
En primer lugar tengo que decir que refleja perfectamente el modo de proceder del Gobierno Regional y, en general, de los caciques del PSOE. Su “artículo” es un puro insulto, que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea que justifique su disentimiento con el contenido de mi escrito. Y cuando digo “ni un solo dato, ni una sola idea” quiero decir eso mismo: que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea. Es una sarta de descalificaciones. Pura verborrea electoralista.
En segundo lugar le brindo la iniciativa de que lo reparta como circular oficial a candidatos, militantes y simpatizantes de su partido y que lo distribuyan en bares, mítines, tertulias y en lugares de reunión. Aunque le advierto que la mentira puede ser eficaz para algunos y para alguna ocasión, pero no siempre y para todos, que al pueblo castellanomanchego se le puede engañar desde el poder durante un tiempo, pero sabe mucho mejor que sus dirigentes cuáles son sus problemas y que hay políticos que no vivimos ni del insulto ni del engaño.
Por si acaso quiero dejar muy claro que yo no soy, ni por asomo, como el diputado Salinas, y que no tengo nada que ver con sus programas televisivos, sus “artículos” y su currículum plagado de cargos oficiales.
Ayer mismo leí en un establecimiento comercial una frase que me dejó pensativa: “para subir un escalón, hay que arrastrarse”. Que lo piense el Sr. Salinas.
Él, y los que son como él, que se las dan de denunciadores insultantes, ¿por qué no explican a la ciudadanía el hecho vergonzoso de la subida de sueldo de los altos cargos del gobierno socialista?
¿Acaso creen que la gente es tonta cuando escucha decir que la escandalosa subida de sueldos se debe a la necesidad de homologación con otras autonomías? Esa escandalosa subida de sueldos es una bofetada al colectivo de funcionarios y, en general, a todos los trabajadores de Castilla-La Mancha. Y no me vengan con excusas infantiles de ayuda a tal o cual ONG. Ni se lo creen ellos, ni se lo cree el pueblo del que impunemente se ríen.
Que vayan a decirlo en un mercado y escuchen lo que le van a decir las amas de casa. Que vayan a decirlo a los trabajadores, funcionarios o no, cuando reciben la nómina y verán la cara que se les pone. Que vayan a decirlo a los agricultores o a los empresarios asfixiados por la economía y verán cómo les aplauden.
Podría pensarse que me estoy yendo por los cerros de Úbeda y que no entro en la cuestión que motiva este escrito. Pues bien, ciertamente no me veo con ganas de repetir lo que expuse sobre la pésima negociación de la OCM y sobre las pésimas consecuencias del PEAG para los agricultores de Castilla-La Mancha. ¿Para qué se lo voy a repetir si supongo que el Sr. Salinas que habrá leído mi artículo y no ha sido capaz de responderlo aportando datos que nieguen mis planteamientos?
Aprovecho la ocasión para decirle que ya tendremos ocasión de entrar en temas de estricta agricultura. Mejor dicho, que ya tendré ocasión yo, porque por lo visto él es incapaz de hacerlo. Que siga haciendo pasquines que el barco se hunde.
La aparición del tapafugas no se ha hecho esperar. Las líneas que me ha dedicado el diputado socialista D. Antonio Salinas, las he leído con interés, y sin sorpresa. A pesar de que tiene un currículum plagado de cargos oficiales, probablemente, las actuaciones que más le definen son sus apariciones en las televisiones locales sobre temas de agricultura. Cuando los veía, al principio, me llevaba las manos a la cabeza y, cuando terminaban, me producía el mismo efecto que los programas de los Morancos.
Algún día haré algún comentario a sus brillantes intervenciones. Por el momento me voy a limitar a responder al “artículo” que me ha dedicado.
En primer lugar tengo que decir que refleja perfectamente el modo de proceder del Gobierno Regional y, en general, de los caciques del PSOE. Su “artículo” es un puro insulto, que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea que justifique su disentimiento con el contenido de mi escrito. Y cuando digo “ni un solo dato, ni una sola idea” quiero decir eso mismo: que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea. Es una sarta de descalificaciones. Pura verborrea electoralista.
En segundo lugar le brindo la iniciativa de que lo reparta como circular oficial a candidatos, militantes y simpatizantes de su partido y que lo distribuyan en bares, mítines, tertulias y en lugares de reunión. Aunque le advierto que la mentira puede ser eficaz para algunos y para alguna ocasión, pero no siempre y para todos, que al pueblo castellanomanchego se le puede engañar desde el poder durante un tiempo, pero sabe mucho mejor que sus dirigentes cuáles son sus problemas y que hay políticos que no vivimos ni del insulto ni del engaño.
Por si acaso quiero dejar muy claro que yo no soy, ni por asomo, como el diputado Salinas, y que no tengo nada que ver con sus programas televisivos, sus “artículos” y su currículum plagado de cargos oficiales.
Ayer mismo leí en un establecimiento comercial una frase que me dejó pensativa: “para subir un escalón, hay que arrastrarse”. Que lo piense el Sr. Salinas.
Él, y los que son como él, que se las dan de denunciadores insultantes, ¿por qué no explican a la ciudadanía el hecho vergonzoso de la subida de sueldo de los altos cargos del gobierno socialista?
¿Acaso creen que la gente es tonta cuando escucha decir que la escandalosa subida de sueldos se debe a la necesidad de homologación con otras autonomías? Esa escandalosa subida de sueldos es una bofetada al colectivo de funcionarios y, en general, a todos los trabajadores de Castilla-La Mancha. Y no me vengan con excusas infantiles de ayuda a tal o cual ONG. Ni se lo creen ellos, ni se lo cree el pueblo del que impunemente se ríen.
Que vayan a decirlo en un mercado y escuchen lo que le van a decir las amas de casa. Que vayan a decirlo a los trabajadores, funcionarios o no, cuando reciben la nómina y verán la cara que se les pone. Que vayan a decirlo a los agricultores o a los empresarios asfixiados por la economía y verán cómo les aplauden.
Podría pensarse que me estoy yendo por los cerros de Úbeda y que no entro en la cuestión que motiva este escrito. Pues bien, ciertamente no me veo con ganas de repetir lo que expuse sobre la pésima negociación de la OCM y sobre las pésimas consecuencias del PEAG para los agricultores de Castilla-La Mancha. ¿Para qué se lo voy a repetir si supongo que el Sr. Salinas que habrá leído mi artículo y no ha sido capaz de responderlo aportando datos que nieguen mis planteamientos?
Aprovecho la ocasión para decirle que ya tendremos ocasión de entrar en temas de estricta agricultura. Mejor dicho, que ya tendré ocasión yo, porque por lo visto él es incapaz de hacerlo. Que siga haciendo pasquines que el barco se hunde.
jueves, 29 de noviembre de 2007
¿Habla usted Zapateñol? (ARTÍCULO DE OPINIÓN)
Después de ver el video de Zapatero dirigiéndose a los ciudadanos hablando con la ‘z’ y después de oírle haciendo chistes sobre los trenes de cercanías de Barcelona, se me han pasado todas las preocupaciones que tenía.
¡Qué aplomo, qué sonrisa! Hasta en el atuendo que utilizó para grabar el famoso video daba sensación de cercanía a los ciudadanos. Ropa sencilla pero elegante, camisa con el cuello abierto, sin corbata y, sobre todo, una sonrisa distendida en su rostro que transmitía tranquilidad, despreocupación y alegría.
Sabe Zapatero que no hay nada como una broma graciosa o un buen chiste para quitarnos las penas y que nos riamos de nuestro presente y de nuestro futuro.
Qué ocurrente estuvo con el chiste de las cercanías y qué divertido resulta oírle hablar con la ‘z’.
Cuando yo era niña, en mi colegio, los niños también hablábamos nuestro propio idioma: el Chiñol. Consistía en poner una chi delante de las sílabas y era divertidísimo. “Chitu, chie, chires, chiton, chita”. Digo yo que el idioma de Zapatero, por similitud con el Chiñol de mi infancia, se debería llamar el Zapateñol.
Yo creo que, en la realidad, nuestro presidente, como corresponde a su cargo, es un hombre al que, gobernando, no le gustan las bromas, y creo que, cuando nuestro presidente se pone chistoso, lo hace para hacernos olvidar la que está cayendo y los nubarrones que se nos vienen encima.
Con sus bromas y sus chistes lo que busca nuestro presidente es que, como él, nos echemos a la espalda asuntos como el fracaso de la ley de la violencia de género, el coste económico y social de los apoyos al gobierno de los separatistas, el absurdo de la ley de memoria histórica, la deceleración del consumo, la aprobación de unos presupuestos generales del Estado que no se los cree ni su propio autor, los líos que está ocasionando la ministra de Fomento o, sin ir más lejos, los insultos de Chávez.
También quiere nuestro presidente que no nos preocupemos por el terrorismo, por las fuertes subidas de las hipotecas, por los precios que han alcanzado los alimentos, por nuestra pérdida de poder adquisitivo, por el precio de los combustibles, por los elevados impuestos que pagamos o por la situación de la agricultura, de la ganadería y de la pesca.
La verdad es que tenemos que estar agradecidos a nuestro presidente. No sólo por la situación económica y social a la que nos ha llevado, también se lo tenemos que estar por haber inventado el Zapateñol.
Con el Zapateñol nos ha puesto entre las manos la posibilidad de cohesionar España y que se acaben nuestros problemas. Basta con que Zapatero se ponga de acuerdo con sus socios separatistas y lo normalicen y que, una vez normalizado, a los que no quieran hablar Zapateñol, que los multen.
Debería un experto, igual que hizo Antonio de Nebrija escribiendo la primera Gramática de la Lengua Castellana, ponerse a escribir la primera Gramática del Zapateñol.
Ni que decir tiene que el prólogo de la obra, lo mismo que el de la Ley de Memoria Histórica, debería hacerlo el propio Zapatero.
Conociendo sus capacidades, nuestro presidente, si él quiere, nos cuenta un par de chistes y es capaz de ponernos a todos a estudiar Zapateñol.
“Cozaz máz difízilez hemoz vizto loz ultimoz añoz”.
¡Qué aplomo, qué sonrisa! Hasta en el atuendo que utilizó para grabar el famoso video daba sensación de cercanía a los ciudadanos. Ropa sencilla pero elegante, camisa con el cuello abierto, sin corbata y, sobre todo, una sonrisa distendida en su rostro que transmitía tranquilidad, despreocupación y alegría.
Sabe Zapatero que no hay nada como una broma graciosa o un buen chiste para quitarnos las penas y que nos riamos de nuestro presente y de nuestro futuro.
Qué ocurrente estuvo con el chiste de las cercanías y qué divertido resulta oírle hablar con la ‘z’.
Cuando yo era niña, en mi colegio, los niños también hablábamos nuestro propio idioma: el Chiñol. Consistía en poner una chi delante de las sílabas y era divertidísimo. “Chitu, chie, chires, chiton, chita”. Digo yo que el idioma de Zapatero, por similitud con el Chiñol de mi infancia, se debería llamar el Zapateñol.
Yo creo que, en la realidad, nuestro presidente, como corresponde a su cargo, es un hombre al que, gobernando, no le gustan las bromas, y creo que, cuando nuestro presidente se pone chistoso, lo hace para hacernos olvidar la que está cayendo y los nubarrones que se nos vienen encima.
Con sus bromas y sus chistes lo que busca nuestro presidente es que, como él, nos echemos a la espalda asuntos como el fracaso de la ley de la violencia de género, el coste económico y social de los apoyos al gobierno de los separatistas, el absurdo de la ley de memoria histórica, la deceleración del consumo, la aprobación de unos presupuestos generales del Estado que no se los cree ni su propio autor, los líos que está ocasionando la ministra de Fomento o, sin ir más lejos, los insultos de Chávez.
También quiere nuestro presidente que no nos preocupemos por el terrorismo, por las fuertes subidas de las hipotecas, por los precios que han alcanzado los alimentos, por nuestra pérdida de poder adquisitivo, por el precio de los combustibles, por los elevados impuestos que pagamos o por la situación de la agricultura, de la ganadería y de la pesca.
La verdad es que tenemos que estar agradecidos a nuestro presidente. No sólo por la situación económica y social a la que nos ha llevado, también se lo tenemos que estar por haber inventado el Zapateñol.
Con el Zapateñol nos ha puesto entre las manos la posibilidad de cohesionar España y que se acaben nuestros problemas. Basta con que Zapatero se ponga de acuerdo con sus socios separatistas y lo normalicen y que, una vez normalizado, a los que no quieran hablar Zapateñol, que los multen.
Debería un experto, igual que hizo Antonio de Nebrija escribiendo la primera Gramática de la Lengua Castellana, ponerse a escribir la primera Gramática del Zapateñol.
Ni que decir tiene que el prólogo de la obra, lo mismo que el de la Ley de Memoria Histórica, debería hacerlo el propio Zapatero.
Conociendo sus capacidades, nuestro presidente, si él quiere, nos cuenta un par de chistes y es capaz de ponernos a todos a estudiar Zapateñol.
“Cozaz máz difízilez hemoz vizto loz ultimoz añoz”.
viernes, 9 de noviembre de 2007
Los dos diputados del emperador
Es extrañamente siniestro el interés que Barreda tiene por dar rapidez a la reforma de la Ley Electoral de Castilla-La Mancha, basándose en la necesidad de establecer proporcionalidad entre la población y el número de representantes en las Cortes. Y es llamativo el hecho de que haya centralizado y limitado ese interés precisamente a Guadalajara, territorio comanche para él, donde necesita un diputado más y, para que no se note mucho, ha incluido a Toledo en su búsqueda del otro diputado perdido.
Las razones de efectuar la reforma, las verdaderas, las conocemos todos. Es evidente la necesidad de una reforma para adaptarse a los cambios sociales y de población que ha habido en Guadalajara, Toledo, pero también hay necesidad en las demás provincias de Castilla-La Mancha.
En las Cortes, el pasado 29 de enero, se aprobó por unanimidad la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, en ella se incluyen y se pretenden realizar cambios que mejoren, no sólo la reforma de la Ley Electoral, sino también otros aspectos que afectan a los ciudadanos de esta región.
En ese proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía se recoge que, para llevar a cabo una reforma en la Ley que regula los aspectos electorales en nuestra Comunidad, se precisa una mayoría cualificada de los dos tercios de las Cortes. Es decir, harán falta más diputados para la toma de decisiones, lo que en definitiva se traduce en una mayor y mejor participación de los ciudadanos en el rumbo de la región.
Son curiosas las contradicciones de Barreda, igual que son curiosos el servilismo y la justificación que hacen los demás miembros de su Gobierno, porque se les ve sin mucha convicción en su defensa. Pero no nos desviemos, vamos al asunto.
Decía que es llamativo que Barreda use la defensa de la democracia como argumento para justificar cambios de leyes cuando él no la respeta y actúa como el dueño y señor de Castilla-La Mancha al decir que sacará adelante la reforma electoral, “se ponga como se ponga el PP”.
Olvida dos aspectos básicos de la democracia. Primero, que está yendo en contra de lo aprobado por unanimidad en las Cortes Regionales, la Casa de la Democracia, y segundo, que el PP defiende el pensamiento de un grupo muy amplio de ciudadanos castellano manchegos al que, con esa actitud prepotente, Barreda está marginando sin cuidar ni proteger los verdaderos intereses de los contribuyentes.
Diga lo que diga y se ponga como se ponga, Barreda necesita lecciones de democracia, y, sobretodo, necesita una cura de humildad. Castilla-La Mancha no es su cortijo y no puede hacer lo que quiera para beneficiar únicamente a su partido.
Un presidente debe ser noble, digno y honrado y debe actuar como Gobierno, no como celebridad y no debe olvidar cuáles son las necesidades prioritarias por las que hay que luchar. Entre ellas en Castilla-La Mancha se incluyen los 91.355 parados, el elevado precio de la vivienda, el de los productos de primera necesidad, el problema del agua o el de la ganadería.
Un presidente no debe despreciar un proyecto de futuro como el nuevo Estatuto, que está pensado para garantizar el bienestar y la prosperidad de esta región. Y es que, si el Presidente, como primer ciudadano, no respeta ese Estatuto, es muy probable que, en el Congreso de los Diputados, donde se tiene que aprobar, no se lo tomen en serio.
Se ve que Barreda aprende rápido del maestro del relativismo, Zapatero. Sus políticas son fruto de golpes de efecto y no van acompañadas ni de reflexión, ni de consenso, ni de previsión. Ambos utilizan la democracia sin el más mínimo respaldo de responsabilidad, dejando correr su hedonismo exacerbado a lomos de la demagogia. Y eso no está muy lejos de ser una forma de despotismo que preocupa a los que creemos en la libertad.
Entendemos, como grupo parlamentario, que para modificar la Ley Electoral es preciso crear una Comisión que redacte, fruto de la reflexión y del consenso, una ley en la que se establezca un sistema de reparto de escaños flexible, automático y proporcional que se adapte a las variaciones de población, y no en función del número de votos que se puedan ganar, que es lo que Barreda persigue.
Decía Napoleón que para que algo no funcione hay que crear una Comisión. Era tal el ansia de control del pequeño corso que no podía confiar en nadie más que en sí mismo, algo parecido es lo que le pasa a Barreda.
Si no cambia su estilo y continúa con estas formas de actuación, sin contar con los ciudadanos, no tardará mucho en llegar el día en que Castilla-La Mancha tenga su emperador.
Las razones de efectuar la reforma, las verdaderas, las conocemos todos. Es evidente la necesidad de una reforma para adaptarse a los cambios sociales y de población que ha habido en Guadalajara, Toledo, pero también hay necesidad en las demás provincias de Castilla-La Mancha.
En las Cortes, el pasado 29 de enero, se aprobó por unanimidad la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, en ella se incluyen y se pretenden realizar cambios que mejoren, no sólo la reforma de la Ley Electoral, sino también otros aspectos que afectan a los ciudadanos de esta región.
En ese proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía se recoge que, para llevar a cabo una reforma en la Ley que regula los aspectos electorales en nuestra Comunidad, se precisa una mayoría cualificada de los dos tercios de las Cortes. Es decir, harán falta más diputados para la toma de decisiones, lo que en definitiva se traduce en una mayor y mejor participación de los ciudadanos en el rumbo de la región.
Son curiosas las contradicciones de Barreda, igual que son curiosos el servilismo y la justificación que hacen los demás miembros de su Gobierno, porque se les ve sin mucha convicción en su defensa. Pero no nos desviemos, vamos al asunto.
Decía que es llamativo que Barreda use la defensa de la democracia como argumento para justificar cambios de leyes cuando él no la respeta y actúa como el dueño y señor de Castilla-La Mancha al decir que sacará adelante la reforma electoral, “se ponga como se ponga el PP”.
Olvida dos aspectos básicos de la democracia. Primero, que está yendo en contra de lo aprobado por unanimidad en las Cortes Regionales, la Casa de la Democracia, y segundo, que el PP defiende el pensamiento de un grupo muy amplio de ciudadanos castellano manchegos al que, con esa actitud prepotente, Barreda está marginando sin cuidar ni proteger los verdaderos intereses de los contribuyentes.
Diga lo que diga y se ponga como se ponga, Barreda necesita lecciones de democracia, y, sobretodo, necesita una cura de humildad. Castilla-La Mancha no es su cortijo y no puede hacer lo que quiera para beneficiar únicamente a su partido.
Un presidente debe ser noble, digno y honrado y debe actuar como Gobierno, no como celebridad y no debe olvidar cuáles son las necesidades prioritarias por las que hay que luchar. Entre ellas en Castilla-La Mancha se incluyen los 91.355 parados, el elevado precio de la vivienda, el de los productos de primera necesidad, el problema del agua o el de la ganadería.
Un presidente no debe despreciar un proyecto de futuro como el nuevo Estatuto, que está pensado para garantizar el bienestar y la prosperidad de esta región. Y es que, si el Presidente, como primer ciudadano, no respeta ese Estatuto, es muy probable que, en el Congreso de los Diputados, donde se tiene que aprobar, no se lo tomen en serio.
Se ve que Barreda aprende rápido del maestro del relativismo, Zapatero. Sus políticas son fruto de golpes de efecto y no van acompañadas ni de reflexión, ni de consenso, ni de previsión. Ambos utilizan la democracia sin el más mínimo respaldo de responsabilidad, dejando correr su hedonismo exacerbado a lomos de la demagogia. Y eso no está muy lejos de ser una forma de despotismo que preocupa a los que creemos en la libertad.
Entendemos, como grupo parlamentario, que para modificar la Ley Electoral es preciso crear una Comisión que redacte, fruto de la reflexión y del consenso, una ley en la que se establezca un sistema de reparto de escaños flexible, automático y proporcional que se adapte a las variaciones de población, y no en función del número de votos que se puedan ganar, que es lo que Barreda persigue.
Decía Napoleón que para que algo no funcione hay que crear una Comisión. Era tal el ansia de control del pequeño corso que no podía confiar en nadie más que en sí mismo, algo parecido es lo que le pasa a Barreda.
Si no cambia su estilo y continúa con estas formas de actuación, sin contar con los ciudadanos, no tardará mucho en llegar el día en que Castilla-La Mancha tenga su emperador.
martes, 16 de octubre de 2007
O regamos o cerramos el kiosko
Agricultura y ganadería son los pilares en los que se sustenta la economía de Castilla-La Mancha y ambas se practican por tradición y por obligación. Erróneamente se cree que representan el pasado, cuando realmente en ellas está nuestro presente y nuestro futuro.
Hoy, todo el mundo está preocupado con el cambio climático, creo -y no tengo duda alguna- en la veracidad de las razones que se utilizan para argumentarlo, pero también pienso que la agricultura, en especial la nuestra, la de Castilla-La Mancha, puede ayudar, si no a evitarlo al menos a reducirlo, aportando biocombustibles y biomasa.
Entiendo que la política agraria debe tender a producir más y mejor para, además de satisfacer nuestras necesidades, tratar de paliar los desequilibrios que hay en el mundo pero, para producir más y mejor no se pueden abandonar tierras de cultivo y, mucho menos, si se dispone de él, abandonar el regadío.
Sólo produciendo más y mejor nuestros agricultores y ganaderos podrán vivir de los precios de sus productos y no de subvenciones que cambian cada año y provocan desconfianza en esta forma de vida, lo que, consecuentemente, lleva a buscarla de otra manera. Como muestra un botón: En las Escuelas de Agricultura se matriculan hoy menos de la quinta parte de los alumnos que se matriculaban hace escasamente una década, y es que la profesión de agricultor está en declive, cuando debería estar en alza.
Pero ¿qué agricultor o qué ganadero no se siente incómodo con los controles, con el papeleo y con la reglamentación de la P.A.C.?, ¿qué agricultor o qué ganadero, con la situación que venimos atravesando, puede transmitir a sus hijos el cariño a su profesión?
Nadie, absolutamente nadie, puede aprobar que en Castilla-La Mancha se abandone una sola hectárea de cultivo. Hacerlo sería llevarnos a un suicidio colectivo. Sería abandonar nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestro sector más productivo de riqueza. Ambas nos mantienen y, gracias a ellas, con lo que exportamos, podemos comprar mucho de lo que nos falta.
Además, nadie que conozca el campo pasa por alto que nuestra agricultura y nuestra ganadería son la base del equilibrio y de la vitalidad del mundo rural. En donde se abandonen, que nadie crea que el turismo rural, que sin duda es algo extraordinario, se mantendrá.
Ahora resulta que el Gobierno socialista de Castilla-La Mancha quiere, al aplicar el Plan Especial del Alto Guadiana, que se dejen de regar cerca de 140.000 has., lo que en la práctica significará abandonar el cultivo de más de la mitad de la superficie que se viene regando, en una zona en la que habitan unos 500.000 castellano-manchegos y hay más de 13.000 propietarios agrícolas.
Dejar de regar es la solución fácil. Es encogerse de hombros y decir: falta agua; pues que no se riegue.
Habría que tener muy claro qué va a pasar en esa zona de Castilla-La Mancha. Cuánta ruina va a sobrevenir. Cuántos alimentos se van a dejar de producir. Cuánto biocombustible. Cuánta biomasa. Cuántas personas, además de los agricultores y ganaderos, se van a ir al paro.
En Castilla-La Mancha ante todo somos agricultores y ganaderos y es lo que mejor sabemos hacer. No se olvide de ello señor Barreda porque, aquí, o regamos o cerramos el kiosco.
Hoy, todo el mundo está preocupado con el cambio climático, creo -y no tengo duda alguna- en la veracidad de las razones que se utilizan para argumentarlo, pero también pienso que la agricultura, en especial la nuestra, la de Castilla-La Mancha, puede ayudar, si no a evitarlo al menos a reducirlo, aportando biocombustibles y biomasa.
Entiendo que la política agraria debe tender a producir más y mejor para, además de satisfacer nuestras necesidades, tratar de paliar los desequilibrios que hay en el mundo pero, para producir más y mejor no se pueden abandonar tierras de cultivo y, mucho menos, si se dispone de él, abandonar el regadío.
Sólo produciendo más y mejor nuestros agricultores y ganaderos podrán vivir de los precios de sus productos y no de subvenciones que cambian cada año y provocan desconfianza en esta forma de vida, lo que, consecuentemente, lleva a buscarla de otra manera. Como muestra un botón: En las Escuelas de Agricultura se matriculan hoy menos de la quinta parte de los alumnos que se matriculaban hace escasamente una década, y es que la profesión de agricultor está en declive, cuando debería estar en alza.
Pero ¿qué agricultor o qué ganadero no se siente incómodo con los controles, con el papeleo y con la reglamentación de la P.A.C.?, ¿qué agricultor o qué ganadero, con la situación que venimos atravesando, puede transmitir a sus hijos el cariño a su profesión?
Nadie, absolutamente nadie, puede aprobar que en Castilla-La Mancha se abandone una sola hectárea de cultivo. Hacerlo sería llevarnos a un suicidio colectivo. Sería abandonar nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestro sector más productivo de riqueza. Ambas nos mantienen y, gracias a ellas, con lo que exportamos, podemos comprar mucho de lo que nos falta.
Además, nadie que conozca el campo pasa por alto que nuestra agricultura y nuestra ganadería son la base del equilibrio y de la vitalidad del mundo rural. En donde se abandonen, que nadie crea que el turismo rural, que sin duda es algo extraordinario, se mantendrá.
Ahora resulta que el Gobierno socialista de Castilla-La Mancha quiere, al aplicar el Plan Especial del Alto Guadiana, que se dejen de regar cerca de 140.000 has., lo que en la práctica significará abandonar el cultivo de más de la mitad de la superficie que se viene regando, en una zona en la que habitan unos 500.000 castellano-manchegos y hay más de 13.000 propietarios agrícolas.
Dejar de regar es la solución fácil. Es encogerse de hombros y decir: falta agua; pues que no se riegue.
Habría que tener muy claro qué va a pasar en esa zona de Castilla-La Mancha. Cuánta ruina va a sobrevenir. Cuántos alimentos se van a dejar de producir. Cuánto biocombustible. Cuánta biomasa. Cuántas personas, además de los agricultores y ganaderos, se van a ir al paro.
En Castilla-La Mancha ante todo somos agricultores y ganaderos y es lo que mejor sabemos hacer. No se olvide de ello señor Barreda porque, aquí, o regamos o cerramos el kiosco.
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