En mi artículo dedicado a la OCM del vino y al PEAG, publicado la semana pasada en este mismo diario, decía que la política agrícola del gobierno de Castilla-La Mancha hace aguas y tratan de usar pasquines para tapar las grietas.
La aparición del tapafugas no se ha hecho esperar. Las líneas que me ha dedicado el diputado socialista D. Antonio Salinas, las he leído con interés, y sin sorpresa. A pesar de que tiene un currículum plagado de cargos oficiales, probablemente, las actuaciones que más le definen son sus apariciones en las televisiones locales sobre temas de agricultura. Cuando los veía, al principio, me llevaba las manos a la cabeza y, cuando terminaban, me producía el mismo efecto que los programas de los Morancos.
Algún día haré algún comentario a sus brillantes intervenciones. Por el momento me voy a limitar a responder al “artículo” que me ha dedicado.
En primer lugar tengo que decir que refleja perfectamente el modo de proceder del Gobierno Regional y, en general, de los caciques del PSOE. Su “artículo” es un puro insulto, que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea que justifique su disentimiento con el contenido de mi escrito. Y cuando digo “ni un solo dato, ni una sola idea” quiero decir eso mismo: que no aporta ni un solo dato, ni una sola idea. Es una sarta de descalificaciones. Pura verborrea electoralista.
En segundo lugar le brindo la iniciativa de que lo reparta como circular oficial a candidatos, militantes y simpatizantes de su partido y que lo distribuyan en bares, mítines, tertulias y en lugares de reunión. Aunque le advierto que la mentira puede ser eficaz para algunos y para alguna ocasión, pero no siempre y para todos, que al pueblo castellanomanchego se le puede engañar desde el poder durante un tiempo, pero sabe mucho mejor que sus dirigentes cuáles son sus problemas y que hay políticos que no vivimos ni del insulto ni del engaño.
Por si acaso quiero dejar muy claro que yo no soy, ni por asomo, como el diputado Salinas, y que no tengo nada que ver con sus programas televisivos, sus “artículos” y su currículum plagado de cargos oficiales.
Ayer mismo leí en un establecimiento comercial una frase que me dejó pensativa: “para subir un escalón, hay que arrastrarse”. Que lo piense el Sr. Salinas.
Él, y los que son como él, que se las dan de denunciadores insultantes, ¿por qué no explican a la ciudadanía el hecho vergonzoso de la subida de sueldo de los altos cargos del gobierno socialista?
¿Acaso creen que la gente es tonta cuando escucha decir que la escandalosa subida de sueldos se debe a la necesidad de homologación con otras autonomías? Esa escandalosa subida de sueldos es una bofetada al colectivo de funcionarios y, en general, a todos los trabajadores de Castilla-La Mancha. Y no me vengan con excusas infantiles de ayuda a tal o cual ONG. Ni se lo creen ellos, ni se lo cree el pueblo del que impunemente se ríen.
Que vayan a decirlo en un mercado y escuchen lo que le van a decir las amas de casa. Que vayan a decirlo a los trabajadores, funcionarios o no, cuando reciben la nómina y verán la cara que se les pone. Que vayan a decirlo a los agricultores o a los empresarios asfixiados por la economía y verán cómo les aplauden.
Podría pensarse que me estoy yendo por los cerros de Úbeda y que no entro en la cuestión que motiva este escrito. Pues bien, ciertamente no me veo con ganas de repetir lo que expuse sobre la pésima negociación de la OCM y sobre las pésimas consecuencias del PEAG para los agricultores de Castilla-La Mancha. ¿Para qué se lo voy a repetir si supongo que el Sr. Salinas que habrá leído mi artículo y no ha sido capaz de responderlo aportando datos que nieguen mis planteamientos?
Aprovecho la ocasión para decirle que ya tendremos ocasión de entrar en temas de estricta agricultura. Mejor dicho, que ya tendré ocasión yo, porque por lo visto él es incapaz de hacerlo. Que siga haciendo pasquines que el barco se hunde.
sábado, 26 de enero de 2008
jueves, 29 de noviembre de 2007
¿Habla usted Zapateñol? (ARTÍCULO DE OPINIÓN)
Después de ver el video de Zapatero dirigiéndose a los ciudadanos hablando con la ‘z’ y después de oírle haciendo chistes sobre los trenes de cercanías de Barcelona, se me han pasado todas las preocupaciones que tenía.
¡Qué aplomo, qué sonrisa! Hasta en el atuendo que utilizó para grabar el famoso video daba sensación de cercanía a los ciudadanos. Ropa sencilla pero elegante, camisa con el cuello abierto, sin corbata y, sobre todo, una sonrisa distendida en su rostro que transmitía tranquilidad, despreocupación y alegría.
Sabe Zapatero que no hay nada como una broma graciosa o un buen chiste para quitarnos las penas y que nos riamos de nuestro presente y de nuestro futuro.
Qué ocurrente estuvo con el chiste de las cercanías y qué divertido resulta oírle hablar con la ‘z’.
Cuando yo era niña, en mi colegio, los niños también hablábamos nuestro propio idioma: el Chiñol. Consistía en poner una chi delante de las sílabas y era divertidísimo. “Chitu, chie, chires, chiton, chita”. Digo yo que el idioma de Zapatero, por similitud con el Chiñol de mi infancia, se debería llamar el Zapateñol.
Yo creo que, en la realidad, nuestro presidente, como corresponde a su cargo, es un hombre al que, gobernando, no le gustan las bromas, y creo que, cuando nuestro presidente se pone chistoso, lo hace para hacernos olvidar la que está cayendo y los nubarrones que se nos vienen encima.
Con sus bromas y sus chistes lo que busca nuestro presidente es que, como él, nos echemos a la espalda asuntos como el fracaso de la ley de la violencia de género, el coste económico y social de los apoyos al gobierno de los separatistas, el absurdo de la ley de memoria histórica, la deceleración del consumo, la aprobación de unos presupuestos generales del Estado que no se los cree ni su propio autor, los líos que está ocasionando la ministra de Fomento o, sin ir más lejos, los insultos de Chávez.
También quiere nuestro presidente que no nos preocupemos por el terrorismo, por las fuertes subidas de las hipotecas, por los precios que han alcanzado los alimentos, por nuestra pérdida de poder adquisitivo, por el precio de los combustibles, por los elevados impuestos que pagamos o por la situación de la agricultura, de la ganadería y de la pesca.
La verdad es que tenemos que estar agradecidos a nuestro presidente. No sólo por la situación económica y social a la que nos ha llevado, también se lo tenemos que estar por haber inventado el Zapateñol.
Con el Zapateñol nos ha puesto entre las manos la posibilidad de cohesionar España y que se acaben nuestros problemas. Basta con que Zapatero se ponga de acuerdo con sus socios separatistas y lo normalicen y que, una vez normalizado, a los que no quieran hablar Zapateñol, que los multen.
Debería un experto, igual que hizo Antonio de Nebrija escribiendo la primera Gramática de la Lengua Castellana, ponerse a escribir la primera Gramática del Zapateñol.
Ni que decir tiene que el prólogo de la obra, lo mismo que el de la Ley de Memoria Histórica, debería hacerlo el propio Zapatero.
Conociendo sus capacidades, nuestro presidente, si él quiere, nos cuenta un par de chistes y es capaz de ponernos a todos a estudiar Zapateñol.
“Cozaz máz difízilez hemoz vizto loz ultimoz añoz”.
¡Qué aplomo, qué sonrisa! Hasta en el atuendo que utilizó para grabar el famoso video daba sensación de cercanía a los ciudadanos. Ropa sencilla pero elegante, camisa con el cuello abierto, sin corbata y, sobre todo, una sonrisa distendida en su rostro que transmitía tranquilidad, despreocupación y alegría.
Sabe Zapatero que no hay nada como una broma graciosa o un buen chiste para quitarnos las penas y que nos riamos de nuestro presente y de nuestro futuro.
Qué ocurrente estuvo con el chiste de las cercanías y qué divertido resulta oírle hablar con la ‘z’.
Cuando yo era niña, en mi colegio, los niños también hablábamos nuestro propio idioma: el Chiñol. Consistía en poner una chi delante de las sílabas y era divertidísimo. “Chitu, chie, chires, chiton, chita”. Digo yo que el idioma de Zapatero, por similitud con el Chiñol de mi infancia, se debería llamar el Zapateñol.
Yo creo que, en la realidad, nuestro presidente, como corresponde a su cargo, es un hombre al que, gobernando, no le gustan las bromas, y creo que, cuando nuestro presidente se pone chistoso, lo hace para hacernos olvidar la que está cayendo y los nubarrones que se nos vienen encima.
Con sus bromas y sus chistes lo que busca nuestro presidente es que, como él, nos echemos a la espalda asuntos como el fracaso de la ley de la violencia de género, el coste económico y social de los apoyos al gobierno de los separatistas, el absurdo de la ley de memoria histórica, la deceleración del consumo, la aprobación de unos presupuestos generales del Estado que no se los cree ni su propio autor, los líos que está ocasionando la ministra de Fomento o, sin ir más lejos, los insultos de Chávez.
También quiere nuestro presidente que no nos preocupemos por el terrorismo, por las fuertes subidas de las hipotecas, por los precios que han alcanzado los alimentos, por nuestra pérdida de poder adquisitivo, por el precio de los combustibles, por los elevados impuestos que pagamos o por la situación de la agricultura, de la ganadería y de la pesca.
La verdad es que tenemos que estar agradecidos a nuestro presidente. No sólo por la situación económica y social a la que nos ha llevado, también se lo tenemos que estar por haber inventado el Zapateñol.
Con el Zapateñol nos ha puesto entre las manos la posibilidad de cohesionar España y que se acaben nuestros problemas. Basta con que Zapatero se ponga de acuerdo con sus socios separatistas y lo normalicen y que, una vez normalizado, a los que no quieran hablar Zapateñol, que los multen.
Debería un experto, igual que hizo Antonio de Nebrija escribiendo la primera Gramática de la Lengua Castellana, ponerse a escribir la primera Gramática del Zapateñol.
Ni que decir tiene que el prólogo de la obra, lo mismo que el de la Ley de Memoria Histórica, debería hacerlo el propio Zapatero.
Conociendo sus capacidades, nuestro presidente, si él quiere, nos cuenta un par de chistes y es capaz de ponernos a todos a estudiar Zapateñol.
“Cozaz máz difízilez hemoz vizto loz ultimoz añoz”.
viernes, 9 de noviembre de 2007
Los dos diputados del emperador
Es extrañamente siniestro el interés que Barreda tiene por dar rapidez a la reforma de la Ley Electoral de Castilla-La Mancha, basándose en la necesidad de establecer proporcionalidad entre la población y el número de representantes en las Cortes. Y es llamativo el hecho de que haya centralizado y limitado ese interés precisamente a Guadalajara, territorio comanche para él, donde necesita un diputado más y, para que no se note mucho, ha incluido a Toledo en su búsqueda del otro diputado perdido.
Las razones de efectuar la reforma, las verdaderas, las conocemos todos. Es evidente la necesidad de una reforma para adaptarse a los cambios sociales y de población que ha habido en Guadalajara, Toledo, pero también hay necesidad en las demás provincias de Castilla-La Mancha.
En las Cortes, el pasado 29 de enero, se aprobó por unanimidad la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, en ella se incluyen y se pretenden realizar cambios que mejoren, no sólo la reforma de la Ley Electoral, sino también otros aspectos que afectan a los ciudadanos de esta región.
En ese proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía se recoge que, para llevar a cabo una reforma en la Ley que regula los aspectos electorales en nuestra Comunidad, se precisa una mayoría cualificada de los dos tercios de las Cortes. Es decir, harán falta más diputados para la toma de decisiones, lo que en definitiva se traduce en una mayor y mejor participación de los ciudadanos en el rumbo de la región.
Son curiosas las contradicciones de Barreda, igual que son curiosos el servilismo y la justificación que hacen los demás miembros de su Gobierno, porque se les ve sin mucha convicción en su defensa. Pero no nos desviemos, vamos al asunto.
Decía que es llamativo que Barreda use la defensa de la democracia como argumento para justificar cambios de leyes cuando él no la respeta y actúa como el dueño y señor de Castilla-La Mancha al decir que sacará adelante la reforma electoral, “se ponga como se ponga el PP”.
Olvida dos aspectos básicos de la democracia. Primero, que está yendo en contra de lo aprobado por unanimidad en las Cortes Regionales, la Casa de la Democracia, y segundo, que el PP defiende el pensamiento de un grupo muy amplio de ciudadanos castellano manchegos al que, con esa actitud prepotente, Barreda está marginando sin cuidar ni proteger los verdaderos intereses de los contribuyentes.
Diga lo que diga y se ponga como se ponga, Barreda necesita lecciones de democracia, y, sobretodo, necesita una cura de humildad. Castilla-La Mancha no es su cortijo y no puede hacer lo que quiera para beneficiar únicamente a su partido.
Un presidente debe ser noble, digno y honrado y debe actuar como Gobierno, no como celebridad y no debe olvidar cuáles son las necesidades prioritarias por las que hay que luchar. Entre ellas en Castilla-La Mancha se incluyen los 91.355 parados, el elevado precio de la vivienda, el de los productos de primera necesidad, el problema del agua o el de la ganadería.
Un presidente no debe despreciar un proyecto de futuro como el nuevo Estatuto, que está pensado para garantizar el bienestar y la prosperidad de esta región. Y es que, si el Presidente, como primer ciudadano, no respeta ese Estatuto, es muy probable que, en el Congreso de los Diputados, donde se tiene que aprobar, no se lo tomen en serio.
Se ve que Barreda aprende rápido del maestro del relativismo, Zapatero. Sus políticas son fruto de golpes de efecto y no van acompañadas ni de reflexión, ni de consenso, ni de previsión. Ambos utilizan la democracia sin el más mínimo respaldo de responsabilidad, dejando correr su hedonismo exacerbado a lomos de la demagogia. Y eso no está muy lejos de ser una forma de despotismo que preocupa a los que creemos en la libertad.
Entendemos, como grupo parlamentario, que para modificar la Ley Electoral es preciso crear una Comisión que redacte, fruto de la reflexión y del consenso, una ley en la que se establezca un sistema de reparto de escaños flexible, automático y proporcional que se adapte a las variaciones de población, y no en función del número de votos que se puedan ganar, que es lo que Barreda persigue.
Decía Napoleón que para que algo no funcione hay que crear una Comisión. Era tal el ansia de control del pequeño corso que no podía confiar en nadie más que en sí mismo, algo parecido es lo que le pasa a Barreda.
Si no cambia su estilo y continúa con estas formas de actuación, sin contar con los ciudadanos, no tardará mucho en llegar el día en que Castilla-La Mancha tenga su emperador.
Las razones de efectuar la reforma, las verdaderas, las conocemos todos. Es evidente la necesidad de una reforma para adaptarse a los cambios sociales y de población que ha habido en Guadalajara, Toledo, pero también hay necesidad en las demás provincias de Castilla-La Mancha.
En las Cortes, el pasado 29 de enero, se aprobó por unanimidad la propuesta de reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha, en ella se incluyen y se pretenden realizar cambios que mejoren, no sólo la reforma de la Ley Electoral, sino también otros aspectos que afectan a los ciudadanos de esta región.
En ese proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía se recoge que, para llevar a cabo una reforma en la Ley que regula los aspectos electorales en nuestra Comunidad, se precisa una mayoría cualificada de los dos tercios de las Cortes. Es decir, harán falta más diputados para la toma de decisiones, lo que en definitiva se traduce en una mayor y mejor participación de los ciudadanos en el rumbo de la región.
Son curiosas las contradicciones de Barreda, igual que son curiosos el servilismo y la justificación que hacen los demás miembros de su Gobierno, porque se les ve sin mucha convicción en su defensa. Pero no nos desviemos, vamos al asunto.
Decía que es llamativo que Barreda use la defensa de la democracia como argumento para justificar cambios de leyes cuando él no la respeta y actúa como el dueño y señor de Castilla-La Mancha al decir que sacará adelante la reforma electoral, “se ponga como se ponga el PP”.
Olvida dos aspectos básicos de la democracia. Primero, que está yendo en contra de lo aprobado por unanimidad en las Cortes Regionales, la Casa de la Democracia, y segundo, que el PP defiende el pensamiento de un grupo muy amplio de ciudadanos castellano manchegos al que, con esa actitud prepotente, Barreda está marginando sin cuidar ni proteger los verdaderos intereses de los contribuyentes.
Diga lo que diga y se ponga como se ponga, Barreda necesita lecciones de democracia, y, sobretodo, necesita una cura de humildad. Castilla-La Mancha no es su cortijo y no puede hacer lo que quiera para beneficiar únicamente a su partido.
Un presidente debe ser noble, digno y honrado y debe actuar como Gobierno, no como celebridad y no debe olvidar cuáles son las necesidades prioritarias por las que hay que luchar. Entre ellas en Castilla-La Mancha se incluyen los 91.355 parados, el elevado precio de la vivienda, el de los productos de primera necesidad, el problema del agua o el de la ganadería.
Un presidente no debe despreciar un proyecto de futuro como el nuevo Estatuto, que está pensado para garantizar el bienestar y la prosperidad de esta región. Y es que, si el Presidente, como primer ciudadano, no respeta ese Estatuto, es muy probable que, en el Congreso de los Diputados, donde se tiene que aprobar, no se lo tomen en serio.
Se ve que Barreda aprende rápido del maestro del relativismo, Zapatero. Sus políticas son fruto de golpes de efecto y no van acompañadas ni de reflexión, ni de consenso, ni de previsión. Ambos utilizan la democracia sin el más mínimo respaldo de responsabilidad, dejando correr su hedonismo exacerbado a lomos de la demagogia. Y eso no está muy lejos de ser una forma de despotismo que preocupa a los que creemos en la libertad.
Entendemos, como grupo parlamentario, que para modificar la Ley Electoral es preciso crear una Comisión que redacte, fruto de la reflexión y del consenso, una ley en la que se establezca un sistema de reparto de escaños flexible, automático y proporcional que se adapte a las variaciones de población, y no en función del número de votos que se puedan ganar, que es lo que Barreda persigue.
Decía Napoleón que para que algo no funcione hay que crear una Comisión. Era tal el ansia de control del pequeño corso que no podía confiar en nadie más que en sí mismo, algo parecido es lo que le pasa a Barreda.
Si no cambia su estilo y continúa con estas formas de actuación, sin contar con los ciudadanos, no tardará mucho en llegar el día en que Castilla-La Mancha tenga su emperador.
martes, 16 de octubre de 2007
O regamos o cerramos el kiosko
Agricultura y ganadería son los pilares en los que se sustenta la economía de Castilla-La Mancha y ambas se practican por tradición y por obligación. Erróneamente se cree que representan el pasado, cuando realmente en ellas está nuestro presente y nuestro futuro.
Hoy, todo el mundo está preocupado con el cambio climático, creo -y no tengo duda alguna- en la veracidad de las razones que se utilizan para argumentarlo, pero también pienso que la agricultura, en especial la nuestra, la de Castilla-La Mancha, puede ayudar, si no a evitarlo al menos a reducirlo, aportando biocombustibles y biomasa.
Entiendo que la política agraria debe tender a producir más y mejor para, además de satisfacer nuestras necesidades, tratar de paliar los desequilibrios que hay en el mundo pero, para producir más y mejor no se pueden abandonar tierras de cultivo y, mucho menos, si se dispone de él, abandonar el regadío.
Sólo produciendo más y mejor nuestros agricultores y ganaderos podrán vivir de los precios de sus productos y no de subvenciones que cambian cada año y provocan desconfianza en esta forma de vida, lo que, consecuentemente, lleva a buscarla de otra manera. Como muestra un botón: En las Escuelas de Agricultura se matriculan hoy menos de la quinta parte de los alumnos que se matriculaban hace escasamente una década, y es que la profesión de agricultor está en declive, cuando debería estar en alza.
Pero ¿qué agricultor o qué ganadero no se siente incómodo con los controles, con el papeleo y con la reglamentación de la P.A.C.?, ¿qué agricultor o qué ganadero, con la situación que venimos atravesando, puede transmitir a sus hijos el cariño a su profesión?
Nadie, absolutamente nadie, puede aprobar que en Castilla-La Mancha se abandone una sola hectárea de cultivo. Hacerlo sería llevarnos a un suicidio colectivo. Sería abandonar nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestro sector más productivo de riqueza. Ambas nos mantienen y, gracias a ellas, con lo que exportamos, podemos comprar mucho de lo que nos falta.
Además, nadie que conozca el campo pasa por alto que nuestra agricultura y nuestra ganadería son la base del equilibrio y de la vitalidad del mundo rural. En donde se abandonen, que nadie crea que el turismo rural, que sin duda es algo extraordinario, se mantendrá.
Ahora resulta que el Gobierno socialista de Castilla-La Mancha quiere, al aplicar el Plan Especial del Alto Guadiana, que se dejen de regar cerca de 140.000 has., lo que en la práctica significará abandonar el cultivo de más de la mitad de la superficie que se viene regando, en una zona en la que habitan unos 500.000 castellano-manchegos y hay más de 13.000 propietarios agrícolas.
Dejar de regar es la solución fácil. Es encogerse de hombros y decir: falta agua; pues que no se riegue.
Habría que tener muy claro qué va a pasar en esa zona de Castilla-La Mancha. Cuánta ruina va a sobrevenir. Cuántos alimentos se van a dejar de producir. Cuánto biocombustible. Cuánta biomasa. Cuántas personas, además de los agricultores y ganaderos, se van a ir al paro.
En Castilla-La Mancha ante todo somos agricultores y ganaderos y es lo que mejor sabemos hacer. No se olvide de ello señor Barreda porque, aquí, o regamos o cerramos el kiosco.
Hoy, todo el mundo está preocupado con el cambio climático, creo -y no tengo duda alguna- en la veracidad de las razones que se utilizan para argumentarlo, pero también pienso que la agricultura, en especial la nuestra, la de Castilla-La Mancha, puede ayudar, si no a evitarlo al menos a reducirlo, aportando biocombustibles y biomasa.
Entiendo que la política agraria debe tender a producir más y mejor para, además de satisfacer nuestras necesidades, tratar de paliar los desequilibrios que hay en el mundo pero, para producir más y mejor no se pueden abandonar tierras de cultivo y, mucho menos, si se dispone de él, abandonar el regadío.
Sólo produciendo más y mejor nuestros agricultores y ganaderos podrán vivir de los precios de sus productos y no de subvenciones que cambian cada año y provocan desconfianza en esta forma de vida, lo que, consecuentemente, lleva a buscarla de otra manera. Como muestra un botón: En las Escuelas de Agricultura se matriculan hoy menos de la quinta parte de los alumnos que se matriculaban hace escasamente una década, y es que la profesión de agricultor está en declive, cuando debería estar en alza.
Pero ¿qué agricultor o qué ganadero no se siente incómodo con los controles, con el papeleo y con la reglamentación de la P.A.C.?, ¿qué agricultor o qué ganadero, con la situación que venimos atravesando, puede transmitir a sus hijos el cariño a su profesión?
Nadie, absolutamente nadie, puede aprobar que en Castilla-La Mancha se abandone una sola hectárea de cultivo. Hacerlo sería llevarnos a un suicidio colectivo. Sería abandonar nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestro sector más productivo de riqueza. Ambas nos mantienen y, gracias a ellas, con lo que exportamos, podemos comprar mucho de lo que nos falta.
Además, nadie que conozca el campo pasa por alto que nuestra agricultura y nuestra ganadería son la base del equilibrio y de la vitalidad del mundo rural. En donde se abandonen, que nadie crea que el turismo rural, que sin duda es algo extraordinario, se mantendrá.
Ahora resulta que el Gobierno socialista de Castilla-La Mancha quiere, al aplicar el Plan Especial del Alto Guadiana, que se dejen de regar cerca de 140.000 has., lo que en la práctica significará abandonar el cultivo de más de la mitad de la superficie que se viene regando, en una zona en la que habitan unos 500.000 castellano-manchegos y hay más de 13.000 propietarios agrícolas.
Dejar de regar es la solución fácil. Es encogerse de hombros y decir: falta agua; pues que no se riegue.
Habría que tener muy claro qué va a pasar en esa zona de Castilla-La Mancha. Cuánta ruina va a sobrevenir. Cuántos alimentos se van a dejar de producir. Cuánto biocombustible. Cuánta biomasa. Cuántas personas, además de los agricultores y ganaderos, se van a ir al paro.
En Castilla-La Mancha ante todo somos agricultores y ganaderos y es lo que mejor sabemos hacer. No se olvide de ello señor Barreda porque, aquí, o regamos o cerramos el kiosco.
martes, 18 de septiembre de 2007
El efecto Zapatero
Que este mundo es cada vez más pequeño lo vamos viendo día a día. La teoría del efecto mariposa dice que si una mariposa bate sus alas a una determinada velocidad en Tokio, el efecto que puede provocar es un tsunami en Brasil. Son innumerables los efectos mariposa económicos que se producen últimamente y todos tienen un efecto inmediato y, generalmente, desfavorable para la situación que España está viviendo en los últimos cuatro años con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, quien, sin ningún tipo de pudor ni sentido del ridículo, trata de hacernos creer que vivimos en una burbuja, inmunes a los cataclismos bursátiles y tambaleos económicos que sacuden al resto del mundo, mientras vemos, sin atisbo de sospecha, cómo nuestros vecinos de Europa se reúnen de urgencia para potenciar el eje París-Berlín y afrontar y prevenir una situación que, si la pensásemos, nos preocuparía seriamente.
Veo -y no me hace falta salir de mi familia para ello- la dificultad que tienen los jóvenes españoles para afrontar solventemente una hipoteca y, si una delicada mariposa puede causar un maremoto, no puedo creerme que la economía estadounidense, la más potente del mundo, se haya visto sorprendida por la crisis de las hipotecas de alto riesgo, y que España, endeudada hasta la médula, pero que juega la Champions League económica, según Zapatero, no vaya a sentir la más mínima repercusión en el compromiso hipotecario. Ya hemos visto la subida del Euribor, que ha sido de tal calibre que no ha quedado otra solución que meter dinero en los mercados para mitigar el golpe, una medida desesperada y poco duradera que no puede hacerse una vez tras otra. Me da envidia que otros presidentes como Sarkozy y Merkel se reúnan para buscar soluciones y aquí, en nuestro país, la solución del Gobierno sea anestesiarnos con distorsiones de la realidad y frases vanas que no dicen nada.
La pendiente de la cuesta de septiembre que nos hemos encontrado a la vuelta de vacaciones la ponen la subida de precios de la leche, del pan y de los cereales. Países como Rusia anuncian medidas como la de usar sus reservas para realizar intervenciones en el mercado de cereales y, así, frenar la subida de los precios del pan que continúa por delante de la inflación y vulnera a los sectores más pobres. Otra economía fuerte, la alemana, ve como el precio de la caja de cerveza aumenta 1 € como consecuencia de un sector agrario reorientado a la producción de biocarburantes. Durante el pasado año ya se venía observando que se estaban produciendo subidas considerables de los precios de cereales en los puntos de venta internacionales, tendencia potenciada por Estados Unidos y Brasil que, en el pasado producían cereales principalmente para la exportación, mientras que hoy día forman parte de los países más importantes de producción de biocarburantes. En Alemania afrontan valientemente la situación, y las principales entidades bancarias como Deutsche Bank y BHF anuncian que los precios de los cereales continuarán subiendo y que la situación de abastecimiento permanecerá tensa al menos durante los tres próximos años como consecuencia de una importante bajada de las reservas a nivel mundial. ¿Qué ha previsto Zapatero? ¿Ha estudiado la situación con los diferentes sectores económicos? ¿Intervendrá el mercado como los rusos o lo liberalizará como los alemanes y estadounidenses?
Aunque parezca increíble, el efecto mariposa que provoca el agricultor brasileño en la economía internacional es consecuencia de la llamada globalización, como lo es el hecho de que en el Eurobasket que se juega en España el base de la selección de Rusia sea afroamericano, su entrenador estadounidense y que, en los tiempos muertos, las instrucciones se den en inglés.
Quiera o no quiera el presidente del Gobierno a España le afectan, y mucho, todos los vaivenes económicos que se dan en el mundo, y mucho me temo que las medidas que ha previsto para salvaguardar nuestra economía no pasan de un par de frases que él considera ocurrentes. Y es que Zapatero no se da cuenta de que, cada vez que habla, sube el pan.
Veo -y no me hace falta salir de mi familia para ello- la dificultad que tienen los jóvenes españoles para afrontar solventemente una hipoteca y, si una delicada mariposa puede causar un maremoto, no puedo creerme que la economía estadounidense, la más potente del mundo, se haya visto sorprendida por la crisis de las hipotecas de alto riesgo, y que España, endeudada hasta la médula, pero que juega la Champions League económica, según Zapatero, no vaya a sentir la más mínima repercusión en el compromiso hipotecario. Ya hemos visto la subida del Euribor, que ha sido de tal calibre que no ha quedado otra solución que meter dinero en los mercados para mitigar el golpe, una medida desesperada y poco duradera que no puede hacerse una vez tras otra. Me da envidia que otros presidentes como Sarkozy y Merkel se reúnan para buscar soluciones y aquí, en nuestro país, la solución del Gobierno sea anestesiarnos con distorsiones de la realidad y frases vanas que no dicen nada.
La pendiente de la cuesta de septiembre que nos hemos encontrado a la vuelta de vacaciones la ponen la subida de precios de la leche, del pan y de los cereales. Países como Rusia anuncian medidas como la de usar sus reservas para realizar intervenciones en el mercado de cereales y, así, frenar la subida de los precios del pan que continúa por delante de la inflación y vulnera a los sectores más pobres. Otra economía fuerte, la alemana, ve como el precio de la caja de cerveza aumenta 1 € como consecuencia de un sector agrario reorientado a la producción de biocarburantes. Durante el pasado año ya se venía observando que se estaban produciendo subidas considerables de los precios de cereales en los puntos de venta internacionales, tendencia potenciada por Estados Unidos y Brasil que, en el pasado producían cereales principalmente para la exportación, mientras que hoy día forman parte de los países más importantes de producción de biocarburantes. En Alemania afrontan valientemente la situación, y las principales entidades bancarias como Deutsche Bank y BHF anuncian que los precios de los cereales continuarán subiendo y que la situación de abastecimiento permanecerá tensa al menos durante los tres próximos años como consecuencia de una importante bajada de las reservas a nivel mundial. ¿Qué ha previsto Zapatero? ¿Ha estudiado la situación con los diferentes sectores económicos? ¿Intervendrá el mercado como los rusos o lo liberalizará como los alemanes y estadounidenses?
Aunque parezca increíble, el efecto mariposa que provoca el agricultor brasileño en la economía internacional es consecuencia de la llamada globalización, como lo es el hecho de que en el Eurobasket que se juega en España el base de la selección de Rusia sea afroamericano, su entrenador estadounidense y que, en los tiempos muertos, las instrucciones se den en inglés.
Quiera o no quiera el presidente del Gobierno a España le afectan, y mucho, todos los vaivenes económicos que se dan en el mundo, y mucho me temo que las medidas que ha previsto para salvaguardar nuestra economía no pasan de un par de frases que él considera ocurrentes. Y es que Zapatero no se da cuenta de que, cada vez que habla, sube el pan.
jueves, 30 de agosto de 2007
Academia de verano
Hay estudiantes que en junio, al recibir malas calificaciones, se dan cuenta de que han pasado el curso sin aplicarse en sus tareas y, durante el verano, reaccionan inscribiéndose en academias y, trabajando duramente, recuperan el tiempo perdido. En cambio, otros, y esto es bastante frecuente, en verano tampoco despabilan y, o no estudian o, muy pocos días antes de que comiencen los exámenes, se dedican a intentar engañar al profesor de turno, aplicando lo que se ha dado en denominar “el arte de copiar”.
Los hay que preparan chuletas, escribiendo en papel con letra diminuta las preguntas que consideran más probable que le caigan. También los hay que se dedican a escribir, utilizando folios de examen, las preguntas más importantes para luego, en un descuido del profesor, dar el cambiazo. Los hay verdaderamente dotados para hacer miniaturas y, con un fino puntero, son capaces de escribir en los planos laterales de los bolígrafos hasta la Biblia en verso. Y los hay (y en esto nos ganan a muchos profesores), capaces de aplicar las últimas técnicas de comunicación y utilizan el móvil para enviar desde el aula la fotografía con las preguntas del examen y, desde fuera, un amigo le va dictando las preguntas que recibe en un minúsculo audífono intrauricular dotado de tecnología “bluetooth”. (Si este método se perfecciona habrá que terminar poniendo en las aulas inhibidores de señal).
En el mes de julio apareció el borrador de la OCM de la vid y del vino y, fue evidente que, por no haber hecho la tarea a su tiempo, a nuestros gobernantes les habían dejado la asignatura para septiembre. El fracaso produjo el malestar que provocan los suspensos en las asignaturas importantes y, desde el Partido Popular, propusimos a nuestra Consejera de Agricultura ponernos a trabajar de forma inmediata, al unísono con ella y con las Asociaciones Agrarias, porque había que dedicarse a fondo, durante todo el verano, a cambiar un documento que se había elaborado sin pensar en los agricultores, y no nos podíamos permitir el lujo de no recuperar en septiembre una materia, la vitivinicultura, que afecta, sólo en Castilla-La Mancha, a más de 70.000 familias.
Para ello, pedimos su urgente comparecencia en las Cortes Regionales. Inexplicablemente desapareció y, hasta el día 26 de Agosto, en Tomelloso, prácticamente finalizado el periodo veraniego, no presentó las líneas de actuación que pretende que defienda nuestra Ministra de Agricultura en Bruselas.
Me di cuenta, por lo poco nuevo que aportó, que este verano no ha hecho las tareas, que ha estudiado poco, que no ha preparado la asignatura pendiente como para aprobar el día 12 de Septiembre, que es la fecha en la que viajará a Bruselas.
Una materia tan trascendental para nuestra región como es la vitivinicultura, debería haberla preparado inscribiéndose en la academia de las Cortes Regionales para estudiar a fondo, durante todo el verano, las opiniones de la oposición y de las Organizaciones Agrarias.
Aprobar con una profesora tan hueso como la Comisaria Fischer Boel es difícil y con ella no se pueden sacar chuletas ni dar el cambiazo. Puede que vaya pensando en utilizar el audífono con “bluetooth”. Lo malo es que hayan colocado inhibidores de señal.
Los hay que preparan chuletas, escribiendo en papel con letra diminuta las preguntas que consideran más probable que le caigan. También los hay que se dedican a escribir, utilizando folios de examen, las preguntas más importantes para luego, en un descuido del profesor, dar el cambiazo. Los hay verdaderamente dotados para hacer miniaturas y, con un fino puntero, son capaces de escribir en los planos laterales de los bolígrafos hasta la Biblia en verso. Y los hay (y en esto nos ganan a muchos profesores), capaces de aplicar las últimas técnicas de comunicación y utilizan el móvil para enviar desde el aula la fotografía con las preguntas del examen y, desde fuera, un amigo le va dictando las preguntas que recibe en un minúsculo audífono intrauricular dotado de tecnología “bluetooth”. (Si este método se perfecciona habrá que terminar poniendo en las aulas inhibidores de señal).
En el mes de julio apareció el borrador de la OCM de la vid y del vino y, fue evidente que, por no haber hecho la tarea a su tiempo, a nuestros gobernantes les habían dejado la asignatura para septiembre. El fracaso produjo el malestar que provocan los suspensos en las asignaturas importantes y, desde el Partido Popular, propusimos a nuestra Consejera de Agricultura ponernos a trabajar de forma inmediata, al unísono con ella y con las Asociaciones Agrarias, porque había que dedicarse a fondo, durante todo el verano, a cambiar un documento que se había elaborado sin pensar en los agricultores, y no nos podíamos permitir el lujo de no recuperar en septiembre una materia, la vitivinicultura, que afecta, sólo en Castilla-La Mancha, a más de 70.000 familias.
Para ello, pedimos su urgente comparecencia en las Cortes Regionales. Inexplicablemente desapareció y, hasta el día 26 de Agosto, en Tomelloso, prácticamente finalizado el periodo veraniego, no presentó las líneas de actuación que pretende que defienda nuestra Ministra de Agricultura en Bruselas.
Me di cuenta, por lo poco nuevo que aportó, que este verano no ha hecho las tareas, que ha estudiado poco, que no ha preparado la asignatura pendiente como para aprobar el día 12 de Septiembre, que es la fecha en la que viajará a Bruselas.
Una materia tan trascendental para nuestra región como es la vitivinicultura, debería haberla preparado inscribiéndose en la academia de las Cortes Regionales para estudiar a fondo, durante todo el verano, las opiniones de la oposición y de las Organizaciones Agrarias.
Aprobar con una profesora tan hueso como la Comisaria Fischer Boel es difícil y con ella no se pueden sacar chuletas ni dar el cambiazo. Puede que vaya pensando en utilizar el audífono con “bluetooth”. Lo malo es que hayan colocado inhibidores de señal.
viernes, 24 de agosto de 2007
Coger el toro por los cuernos
Durante sus 25 años de gobierno, los socialistas, por miedo a coger el toro por los cuernos, han pasado de puntillas sobre los problemas del Alto Guadiana (una zona de Castilla-La Mancha en la que se asientan más de 500.000 ciudadanos), y han aguantado (cuestión de votos) hasta que la situación se ha hecho insostenible. Hoy, el déficit de agua en los acuíferos de la zona es tal que el medio ambiente está totalmente deteriorado, y son muchas las familias cuya economía está en peligro por haberse embarcado en una Agricultura de regadío, cuya sostenibilidad no se ha tenido en cuenta.
La sobreexplotación de los acuíferos que afectan al Alto Guadiana se ha convertido en un Mihura pasado de años que, irremediablemente, el maestro Barreda tiene que torear y, no me extraña que, sólo de pensar en hacerlo, el miedo le llegue al tuétano.
Pretende, sin entregarse, lidiarlo según las directrices del Plan Especial del Alto Guadiana (el famoso PEAG) y, con la misma faena, conseguir la recuperación de los acuíferos, la de los humedales ligados a ellos y el mantenimiento de la actividad económica de la zona. Inexplicablemente, para lograrlo, propone que las extracciones, se reduzcan de 450 hm3/año (hay opiniones que dicen que son más de 600) a tan sólo 200, con lo cual, habrá que dejar de regar bastante más de la mitad de la superficie que se riega actualmente, y serán necesarios 25 años, justo los mismos que llevan los socialistas gobernando la región, para intentar que los Ojos del Guadiana y que las Tablas de Daimiel sean lo que fueron.
Cuando leo las apresuradas e insulsas respuestas que ha dado la Consejería de Agricultura a las alegaciones presentadas al PEAG, me da la sensación de que nuestro Presidente, como le faltan valor y ganas, quiere torear a mantazos, cuando debería hacerlo por naturales, que es la suerte con la que el engaño se reduce al mínimo. Debería hacer caso a los comentarios de la afición y, mirando al respetable, como los valientes, explicar: ¿Qué pasará con la agricultura del Alto Guadiana cuando la captación se reduzca de 450 a 200 hm3/año? ¿Es que los humedales, si esperamos 25 años se van a poder recuperar o, pasado tanto tiempo, el proceso es irreversible? ¿Qué va a ser de los agricultores y de sus familias que al limitar las extracciones no puedan regar? ¿Que será de la riqueza y de la creación de empleo que para los hombres y mujeres del Alto Guadiana proporciona la Agricultura de regadío? ¿Qué alternativas propone para mantener la actividad económica de la zona? Y, si, previsiblemente, la demanda de alimentos sigue creciendo y su producción desciende, ¿cuánto supondrá la política que propone en el incremento del coste de nuestra vida?
El maestro Belmonte decía que hay que torear sin prisa, parando, templando y mandando, en cambio, el maestro Barreda quiere hacerlo con prisa, de puntillas y sin dejar el número de las zapatillas marcado en el albero. Me temo que el ruedo se le va a llenar de almohadillas. Y, si así le ocurre al primer espada de nuestra región, toreando en Ciudad Real, su tierra, con todo a su favor, lo mejor será que vaya pensando en cortarse la coleta.
La sobreexplotación de los acuíferos que afectan al Alto Guadiana se ha convertido en un Mihura pasado de años que, irremediablemente, el maestro Barreda tiene que torear y, no me extraña que, sólo de pensar en hacerlo, el miedo le llegue al tuétano.
Pretende, sin entregarse, lidiarlo según las directrices del Plan Especial del Alto Guadiana (el famoso PEAG) y, con la misma faena, conseguir la recuperación de los acuíferos, la de los humedales ligados a ellos y el mantenimiento de la actividad económica de la zona. Inexplicablemente, para lograrlo, propone que las extracciones, se reduzcan de 450 hm3/año (hay opiniones que dicen que son más de 600) a tan sólo 200, con lo cual, habrá que dejar de regar bastante más de la mitad de la superficie que se riega actualmente, y serán necesarios 25 años, justo los mismos que llevan los socialistas gobernando la región, para intentar que los Ojos del Guadiana y que las Tablas de Daimiel sean lo que fueron.
Cuando leo las apresuradas e insulsas respuestas que ha dado la Consejería de Agricultura a las alegaciones presentadas al PEAG, me da la sensación de que nuestro Presidente, como le faltan valor y ganas, quiere torear a mantazos, cuando debería hacerlo por naturales, que es la suerte con la que el engaño se reduce al mínimo. Debería hacer caso a los comentarios de la afición y, mirando al respetable, como los valientes, explicar: ¿Qué pasará con la agricultura del Alto Guadiana cuando la captación se reduzca de 450 a 200 hm3/año? ¿Es que los humedales, si esperamos 25 años se van a poder recuperar o, pasado tanto tiempo, el proceso es irreversible? ¿Qué va a ser de los agricultores y de sus familias que al limitar las extracciones no puedan regar? ¿Que será de la riqueza y de la creación de empleo que para los hombres y mujeres del Alto Guadiana proporciona la Agricultura de regadío? ¿Qué alternativas propone para mantener la actividad económica de la zona? Y, si, previsiblemente, la demanda de alimentos sigue creciendo y su producción desciende, ¿cuánto supondrá la política que propone en el incremento del coste de nuestra vida?
El maestro Belmonte decía que hay que torear sin prisa, parando, templando y mandando, en cambio, el maestro Barreda quiere hacerlo con prisa, de puntillas y sin dejar el número de las zapatillas marcado en el albero. Me temo que el ruedo se le va a llenar de almohadillas. Y, si así le ocurre al primer espada de nuestra región, toreando en Ciudad Real, su tierra, con todo a su favor, lo mejor será que vaya pensando en cortarse la coleta.
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